viernes, 19 de diciembre de 2014

¡Por fin, Agustín!

¿Te enredo, José Alfredo?

¡Al centavo, Gustavo!

La muerte es sólo irse a otro lado,
a un lugar que no posee significado.
Es el olvido letal de lo que ha pasado ,
es perder para siempre lo ganado.

No me muero no´mas por morirme.
Me mata el breve y turbio tormento,
la espera, la infamia y el desaliento.
Me mata ese  partir sin despedirme.

Me mata el cruel abandono que infiero,
el rudo alejarse de los seres que quiero,
la perdida del tiempo en la memoria,
que la vida sea una fase transitoria.

martes, 16 de diciembre de 2014

¡Al demonio, mi Antonio!

La muerte mata con varias certezas.
y lo hace por diferentes motivos.
Su anhelo es cargarse a los vivos,
sembrando la piel con tristezas.



lunes, 15 de diciembre de 2014

¡Muy fino, Faustino!

La vida tiene manos de piel de caramelo,
labios rojos y olor de ron en el cabello.
Tiene ojos con don de luz, y es mi consuelo
siempre que me cuelgo hambriento de su cuello.

También tiene muslos suaves de mujer,
cintura de sirena de mar y senos de hada.
Tiene fuego tibio en el volcán de su mirada
y corazón de plata en el centro de su ser.

Es la oferta de una pluma en el tintero
para escribir alguna prosa curativa.
Es dueña de una sonrisa que cautiva
invitando a la aventura al bucanero.

Me gusta por su  breve intensidad,
por su brillo, por su opacidad;
me gusta porque a pesar de la edad
mantiene su necia sed de eternidad.


lunes, 8 de diciembre de 2014

¡Listo, Calixto!

La muerte es la fea herida
que supura con la edad
bubas de pus de eternidad.
Es la insoportable  soledad 
donde la vida esta metida.

La vida es un lánguido desliz
entre el destino negro y mis excesos,
es poner la blancura de mis huesos
al encanto del roce de tus besos
abultando mi entercada cicatriz.




lunes, 1 de diciembre de 2014

¡Tú mero, maromero!

Ya tendrás la oportunidad
de mostrarme tu impiedad.
Por ahora dame tu desdén.
Ignórame, punto y amén.

Soy abstemio de tus huesos.
¡No me mandes tus sabuesos!
Estoy contento con mi vida.
¡Hoy no vengas de ofrecida!

Te evado por alguna cosa.
¿Será por la languidez
de esa primera vez
en que te mire luctuosa?